11 noviembre 2008

La estación fantasma de Canfranc


La estación de ferrocarril más grande de España, y una de las más espectaculares de Europa, se hunde día a día en su pequeña plataforma de los Pirineos.



UNA ESTACIÓN MONUMENTAL En dirección al paso fronterizo del Somport, y situada dentro del valle del Aragón, centro histórico y corazón legendario de la comunidad autónoma, se encuentra la Estación Internacional de Canfranc. Las enormes dimensiones del edificio aparecen ante los ojos del visitante como si se tratara de un imponente trasatlántico encallado entre las colosales montañas. Con sus más de 241 metros de longitud, sus 300 ventanas y 156 puertas dobles, es la segunda mayor estación del continente europeo, tras la terminal ferroviaria de la ciudad alemana de Leipzig.



En el final del siglo XIX y el primer cuarto del XX se hizo prácticamente la obra, con la magnífica Estación Internacional.
La estupenda obra –con su estación modernista de aire palaciego- fue inaugurada en 1928 por el rey de España, Alfonso XIII; el Presidente de la República Francesa, G. Doumergue, y el general-dictador Primo de Rivera.




El edificio fue declarado monumento histórico-artístico, pero el olvido y la dejación política de los sucesivos gobernantes, junto a las inclemencias del duro clima de montaña, han deteriorado seriamente su estructura. En los últimos años, ha sido el lado sur el que ha sufrido unos deterioros más graves a causa de que su orientación lo expone en mayor medida a los cambios de temperatura. En cambio, la vertiente norte ofrece una imagen, dentro de lo que cabe, menos lastimera. Incluso, ha vivido algunos cambios que lo han adecentado, como es el caso de las pizarras de las techumbres.




La magnífica estación, de estilo modernista y aire palaciego, era entonces la mayor de España y la segunda de Europa. Su majestuosa arquitectura, fue imitada en algunas estaciones como la de Atocha en Madrid. En su interior albergaba un hotel de lujo, casino, agencia de aduanas, una oficina del Banco de España, cantina y enfermería.



Ocho años después de su inauguración, se cerró por la Guerra Civil. En 1940 se reabrió y fue testigo del paso de los trenes suizos en que los alemanes transportaban el oro de los judíos hacia Madrid o Lisboa durante la Segunda Guerra Mundial.



Éste fue un eje de comunicaciones relativamente importante, por allí pasaron peregrinos hacia Lourdes, mercancías de todo tipo, cítricos con destino a Europa, deportistas...pero la rotura del puente francés de L´Estanguet en 1970, tuvo como consecuencia el cierre del paso internacional, y el deterioro progresivo de la estación.





Mantiene todavia su encanto despues de haber estado tantos años abandonada.




Para ampliar las fotos pulsar sobre ellas



Durante estos años, el municipio ha mantenido viva la esperanza de la reapertura del Canfranc y la recuperación de su estación, declarada Monumento Histórico Artístico por el Gobierno de Aragón.


Pero los tiempos cambian y también, las necesidades son distintas. Y en este caso, la Estación Internacional no es una excepción. Hoy en día, hasta el más rico patrimonio debe adaptarse para lograr una mínima rentabilidad y ser capaz de sobrevivir. Por ello, y tras continuos tiras y aflojas entre las instituciones locales y los gobiernos regional y nacional -con promesas incumplidas, vulneración de plazos y toma de medidas poco adecuadas-, se ha decidido finalmente acometer profundos cambios en el edificio, aunque hoy en dia creo que la obra esta parada... no se sabe si finalmente se hara el hotel de lujo que hay programado...


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