05 febrero 2009

Renault Espace F1 Concept 1995;La furgoneta formula 1


Renault celebró el décimo aniversario de su emblema Espace lanzando una versión deportiva desarrollada por Matra y propulsada por el V10 de Fórmula 1 con el que Alain Prost ganó, en 1993, su cuarto campeonato del mundo. ¿Quieres ver cómo es el Espace de F1?


Es uno de los autos más impresionantes que la industria francesa haya creado.


Único en su género, es casi un Fórmula 1 oculto bajo la carrocería de un monovolumen. 310.4 km/h y tan solo 2,8 segundos para los 100 km/h y 6,3 segundos para pasar de 0 a 200 km/h lo confirman.


Los diez años de colaboración de Renault con Matra se han conmemorado con la producción de un ejemplar único del monovolumen Espace, al que se ha equipado con el motor de Formula 1 que en 1992 y 1993 utilizo la escudería Williams.


Muy poco tiene que ver el Espace F-1 con los modelos de fabricación en serie. El monocasco es el del Espace original, pero la plataforma, el suelo, se ha realizado en fibra de carbono y “honeycomb”, aluminio en forma de panal de abeja, para proporcionar una mayor rigidez estructural al chasis. La carrocería se ha sobredimensionado para dar cabida a las enormes ruedas alojadas en llantas de 18 pulgadas de diámetro, con neumáticos slick de competición, a lo que se han sumado espectaculares tomas aerodinámicas y un importante alerón sobre la parte posterior del techo, encargado de dar al tren motriz suficiente carga como para que las ruedas transmitan sin problemas su brutal par.


Básicamente la carrocería conserva sus dimensiones originales en cuanto a longitud, pero su anchura y altura han variado notablemente. La anchura total es ahora de 2.050 mm gracias a la incorporación de unos flancos ensanchados realizados en fibra de carbono que permiten alojar en los enormes pasos de rueda los neumáticos slick de competición. Tras ellos encontramos unos frenos poco habituales por su medida, con 355 mm de diámetro para los delanteros y 280 para los posteriores. Obviamente están fabricados con carbono, siguiendo la pauta de la Fórmula 1; además, el sistema cuenta con un repartidor de frenada que distribuye, según las necesidades de la pista, mayor potencia al eje delantero o al trasero.


La dirección, para evitar el soberano esfuerzo que supondría girar las enormes ruedas, es servoasistida.

Un motor de carreras.
Las siete plazas interiores se han reducido a cuatro, que prácticamente rodean la mecánica de Williams-Renault (La versión probada solo contaba con las dos plazas delanteras), ya que el motor V-10 de 3,5 litros y mas de setecientos caballos de potencia, la caja de cambios secuencial de seis relaciones, con los mandos de enclavamiento de las marchas sobre el núcleo del volante, y las suspensiones apenas se han modificado en su paso del Fórmula 1 al Espace.


Del mismo modo, la suspensión delantera imita a la de los monoplazas de la escudería británica, que ha colaborado en su desarrollo. En ambos casos es de dobles triángulos superpuestos. La impresionante caballería disponible asegura una aceleración de 0 a 200 km/h de nada menos que 6,3 segundos, mientras que la velocidad punta es próxima a los 300 km/h, cuando el motor gira a un régimen en torno a las 14.700 rpm, un valor de prestaciones propio del nuevo Porsche 911 Turbo o del Ferrari F-40, a pesar de la peor aerodinámica. Pero, casi más impresionante resulta el hecho de que sólo necesita 80 metros para frenar de 300 a 70 km/h.


En pista.
No cabe duda que al imponente aspecto del Espace F-1 se sobrepone la increíble sensación de rodar con él. Durante el bautismo de fuego de este singular monovolumen, que tuvo lugar en el circuito francés de Paul Ricard, tuvimos la oportunidad de acompañar, en el asiento de la derecha, a Eric Bernard, experimentado piloto de Fórmula 1 y eventual chofer de este imponente vehículo. La pregunta era inevitable: ¿se parece en algo la conducción de este Espace con la de un monoplaza de F-1? La única diferencia reside en que el Espace F-1 no está hecho para la competición; sin embargo, ofrece unas altísimas prestaciones, con una aceleración capaz de sacudir el cuerpo, aun a pesar del alto peso del vehículo. En curvas no es, lógicamente, tan rápido, pero tolera aceleraciones laterales entre 1,5 y 2 G, un buen valor comparado con 1 G para los GT del mundial de resistencia. La diferencia más significativa viene determinada por la posición de conducción, el campo de visión (de casi 275 grados) y el enorme ruido del motor que llevas a tu espalda, nos comentaba Bernard. Desde el punto de vista del pilotaje, el piloto francés nos narraba que en recta las aceleraciones y desaceleraciones recuerdan a las de un Fórmula 1; sólo en curva se ve penalizado por una excesiva tendencia al subviraje, que hace que el Espace F-1 sea perezoso en la entrada de los virajes, lo que hace que casi los afronte por sectores.

Desde el punto de vista del acompañante las cosas son mucho más positivas, al menos por lo insólito de las sensaciones. Pues que se trata de un vehiculo de altísimas prestaciones, y por ello sometido a riesgo de averías o accidentes, fue imprescindible que nos ataviásemos con la indumentaria de competición. ¡Incluso ropa interior ignifuga! bajo el mono, a lo que sumamos las botas, verdugo y casco integral, cerrado por si acaso. Fuertemente sujetos mediante un arnés de seis puntos al backet de competición, y tras unas explicaciones del piloto nos adentramos en la fulgurante experiencia de la velocidad.



Teniendo en cuenta que el Espace F-1 es capaz de pasar de 0 a 220 km/h en menos de siete segundos, parece innecesario explicar lo que se siente en esa primera aceleración. Pulsando el botón del cambio secuencial de seis relaciones, Bernard nos sometió al primer castigo, el golpeteo continuo del casco contra el reposacabezas cada vez que escalaba una marcha. Tras ello, y a punto de llegar a una chicane artificial, una violentísima frenada (este monstruo apenas necesita ochenta metros para decelerar de 300 a 70 km/h) parece desplazar nuestras entrañas más allá de lo que el “envoltorio” es capaz de resistir.

Una serie de curvas semiencadenadas confirman la impresión del excelente piloto francés, en Espace F-1 es reacio a entrar en las curvas, muy subvirador, obliga casi a trazarlas a plazos. De nuevo en un tramo recto, el de la línea de boxes, apreciamos cómo el indicador digital del cuentavueltas supera la barrera de las 14.500 revoluciones por minuto. En sexta y a ese régimen rozamos los 290 km/h, algo inusual para un monovolumen.



A diferencia de otros vehículos de este calibre, incluso de competición, no nos resultó difícil apreciar cómo las velocidades de paso por curva eran inferiores a lo esperado, aun cuando un centro de gravedad relativamente más bajo y los enormes neumáticos podrían asegurar unas velocidades superiores. No obstante, hablar de 1,5 G es una cifra contundente. Tras dos giros, el enorme calor que desprendía el motor, el ruido que a pesar de los intercomunicadores filtraban y la tensión de tener que sujetarnos con las piernas para resistir las deceleraciones y forzar el cuello para impedir que la cabeza oscilase fuera de nuestro control en las aceleraciones se constituyeron en una apreciable “paliza” para el cuerpo, pero eso sí, sumamente satisfactorio por lo inolvidable de la experiencia, y es que el Espace F-1 procura, en cuanto a prestaciones, unas sensaciones que, según Eric Bernard, se parecen bastante a las de un Fórmula 1 de verdad.



Características técnicas

Chasis.
Tipo: Mixto, con plataforma de fibra de carbono y “honeycomb”, y estructura de acero estampado.
Suspensión delantera: Dobles brazos superpuestos con tirantes “pull rod”.
Suspensión trasera: Dobles brazos superpuestos con tirantes “push rod”.
Dirección: Cremallera asistida.
Frenos del./tra.: Discos autoventilados de carbono (355/280 mm), con pinzas de cuatro bombines y repartidor de frenada.
Neumaticos: 27/65X18” y 36/71X18”
Llantas: Ronal de aleación, en medida 18”

Motor
Posición: Central longitudinal
Núm. De cilindros: 10 en V
Cilindrada: 3,500 CC
Potencia máxima estimada: 780 CV
Peso: 135 kg
Distribución: 4 válvulas por cilindro y 4 árboles de levas, con empujadores automáticos.
Alimentación: Inyección electrónica.

Transmisión


Tracción: Trasera, con control de tracción.
Caja de cambios: Williams TC3 secuencial de seis relaciones.

Dimensiones

Longitud: 4.430 mm
Anchura: 2.050 mm
Altura: 2.715 mm
Distancia entre ejes: 2.715 mm
Vía del./tra.: 1.760/1.660 mm
Peso: 1.100 kg

Prestaciones

Aceleración: 0-100km/h: 2,8 segundos, 0-200 km/h: 6,8 segundos
Velocidad máxima: 310 km/h



Video:




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