01 abril 2009

Concorde, el avión supersónico


Con el se podía llegar de Paris a Nueva York en 2,5 horas, pero a un precio de 1.150.000 pesetas del año 1999, lo que son ahora 6900 euros, era un sueño hecho realidad para los pasajeros ricos, su velocidad de crucero era de 2.179 km/h y su record fue de 2.405 km/h ¿era un sueño hecho realidad en 1969? No era el concorde, el mayor y más caro hallazgo tecnológico hasta la época, fueron construidas 20 unidades y su coste unitario era de 46 millones de dólares del año 1977… Al final a sus pocos pasajeros y su alto coste de mantenimiento se unió un fatídico accidente ocurrido en el año 2000, eso no hizo más que acortar su vida y desde entonces se convirtió en un mito…



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La década de 1960 supuso la edad de oro de la aviación comercial a nivel mundial. En esos años, las compañías aéreas más importantes del mundo invertían grandes cantidades de dinero en ampliar destinos, mejorar la flota, competir en eficiencia y servicio y convertirse, de este modo, en la compañía más prestigiosa. El 2 de marzo de 1969 despegaba el Concorde, el mayor y más caro hallazgo tecnológico hasta la época. Un avión supersónico civil que, a pesar de sus 27 años sobrevolando el Atlántico, nunca llagaría a encontrar una salida comercial clara.


El Concorde no fue, sin embargo, ni el primer ni el único avión en superar la velocidad Mach 2 (dos veces la velocidad del sonido). Ya en los años 50, Rusia, Estados Unidos y, por supuesto, Francia y Gran Bretaña empezaron a plantearse seriamente la construcción de aviones comerciales supersónicos. Los primeros en conseguirlo fueron los rusos con el modelo Tu-144, presentado en 1965 como maqueta, y que realizó su primer vuelo en diciembre de 1968. No obstante, un accidente el 3 de junio de 1973 limitó su explotación al servicio de carga hasta mediados de los años 80. Estados Unidos, por su parte, también sopesó producir su propio avión supersónico, el Boeing 2707, pero los elevados costos de producción y las bajas posibilidades de venta dejaron ese avión en un mero proyecto.


Nace el Concorde

Los terceros en discordia por conseguir el éxito del avión supersónico, BOAC (futura British Airways) y Air France, sí que lograron llevar adelante el proyecto. Así, el 2 de marzo de 1969 el Concorde despegaba por primera vez. El avión de transporte civil funcionaba con cuatro turborreactores, tenía una envergadura de 25,56 metros, una longitud de 62,10 metros y una altura de 11,40 metros. Con una tripulación de ocho personas y capacidad para llevar a 144 pasajeros, el Concorde alcanzaba una velocidad de crucero de 2.179Km/h.


Pero si bien las exitosas demostraciones en todo el mundo advertían una nueva era en el transporte aéreo de pasajeros, la euforia, sin embargo, pronto se vino abajo. A principios de los 70, a los trágicos accidentes del competidor ruso Tu-144, se sumaron la crisis de petróleo y la negativa durante un tiempo de Estados Unidos (principal mercado) a que el avión aterrizase en su suelo por el daño ambiental y el insoportable ruido al superar la barrera del sonido. Tantos factores negativos obstaculizaron aún más la popularización del supersónico y limitaron su venta a las compañías impulsoras del proyecto, Air France y British Airways.

El Concorde pronto se convirtió en una cuestión de Estado, en un instrumento de prestigio nacional y en el que se invirtieron enormes cantidades de dinero; también en un instrumento político de la oposición en ambos países por el enorme gasto que suponía no solo para las compañías, sino para las economías de Francia Y Gran Bretaña.


¿Velocidad o popularización?

El principal problema era el dinero que se necesitaba para la fabricación y, sobre todo, el mantenimiento de tan alta tecnología. En 1973, un Concorde costaba lo mismo que tres Boeing 747 y medio, o tres DC10. Como consecuencia, ninguna compañía podía permitirse semejante gasto y ni la japonesa Jal ni las estadounidenses Twa o Panam (más allá de las razones políticas) quisieron tomar parte en la aventura supersónica. De hecho, tanto Estados Unidos como la mayoría de compañías prefirieron abandonar la carrera de la velocidad y apostar por el también recién y "más democrático" Jumbo 747, con capacidad para más de 300 pasajeros, y cuyo primer vuelo se realizó el 9 de febrero de 1969. Con algunas variaciones técnicas, este enorme avión se sigue utilizando hoy en día en los trayectos intercontinentales.


Por otro lado, la consecuente repercusión en el precio final de los billetes era clara. Gracias al Concorde se podía salir de París y llegar a Nueva York dos horas antes de la salida, pero ¿a qué precio? Pues nada menos que a 1.150.000 pesetas (6.911,46 euros) un billete de ida y vuelta en 1999, por ejemplo. Mientras que el Jumbo preconizaba un transporte aéreo masivo, el Concorde se decantaba por la velocidad y el elitismo de sus usuarios. Tal modelo de gestión fue desde el principio insostenible y un accidente -el primero y único en su historia- el 25 de julio de 2000 aceleró el final del Concorde. El aparato con destino a NuevaYork cayó envuelto en una bola de fuego sobre un pequeño hotel de la localidad de Gonesse solo dos minutos después de despegar del aeropuerto Charles De Gaulle. En el accidente fallecieron 113 personas: los 100 pasajeros del avión, los nueve miembros de la tripulación y cuatro personas más que estaban hospedadas en el hotel.


El fin del mito

Durante el despegue, una rueda pisó una chapa que había sobre la pista, haciéndola saltar. El objeto golpeó fuertemente un depósito del ala, que se incendió y provocó el trágico final, a pesar de los intentos de los pilotos de volver al aeropuerto. El avión llegó incluso a elevarse unos 65 metros entre una inmensa humareda, según testigos presenciales. Precisamente, el terrible suceso fue recogido por dos turistas húngaros, cuyas imágenes del Concorde en llamas dieron la vuelta al mundo y ocuparon las portadas de todos los diarios e informativos. Los expertos y portavoces de Air France se apresuraron a asegurar que a pesar del accidente, el Concorde continuaba siendo el avión más seguro del mundo. No obstante, su fecha de caducidad, prevista en principio para el 2010, se aceleró.

El último vuelo supersónico se realizó en mayo de 2003, coincidiendo con el centenario del primer vuelo de los hermanos Wright, en un intento de dar un final digno al famoso avión de morro puntiagudo que había desafiado a la técnica en los años 60. El Concorde nació tocado de muerte, y aún así, funcionó durante 34 años. El supersónico era más que un avión, era la tarjeta de presentación de Air France y British Airways, un emblema para las principales compañías de sus respectivos Estados, y todo un mito en la aviación comercial del siglo XX.


El vuelo 4590 de Air France es el único accidente ocurrido a un avión Concorde. El 25 de julio de 2000, un Concorde francés se estrelló al despegar de París, Francia; terminando con el impecable historial de servicio de la famosa aeronave supersónica.

En el Aeropuerto Charles de Gaulle en París, Francia, el vuelo 4590 de Air France espera en la pista para despegar con rumbo a Nueva York. El avión es un Aerospátiale Concorde; la aeronave supersónica más famosa y segura del mundo. El avión lleva 109 personas a bordo.

Antes de despegar, se le informó al capitán que había una falla en el motor 2 en el ala izquierda. El personal de tierra repara el motor y el Concorde se dirige a la pista para despegar.

Minutos después, el Concorde comienza a acelerar por la pista. Todo parece normal hasta que el Concorde alcanza los 325 km/h aprox. En ese momento, el ala izquierda se incendia El capitán no puede ver las llamas. Lo único que sabe es que justo en el momento crucial del despegue, los motores 1 y 2 están perdiendo potencia. Segundos después, el controlador de torre divisa fuego en una ala del avión y le informa al capitán que el ala se incendia.

La pista donde está despegando el avión tiene 4 km de longitud. El Concorde no puede abortar el despegue, necesita 3 km para detenerse y solo quedan 2 km de pista.

El avión despega de Charles de Gaulle con el ala en llamas y cruza a baja altura la autopista aledaña. El capitán trata de aterrizar en el aeropuerto más cercano: "Le Bourget". El Concorde comienza a perder altura y se dirige a la comunidad parisina de Gonesse.

El ala izquierda comienza a fundirse y el Concorde inicia un viraje de desplome. Pese a los esfuerzos el vuelo 4590 se estrella en un hotel de Gonesse. Las 109 personas a bordo del avión mueren y también 4 del hotel.

El récord de seguridad del Concorde se destruyó en el accidente. El avión solo voló durante 120 segundos antes de estrellarse en el hotel.

Se descubrió que la causa no tuvo que ver con el Concorde. Cinco minutos antes de que el avión despegara, un DC-10 de Continental Airlines despegó en la misma pista. En el proceso, un trozo de metal de 43 cm de largo de su motor izquierdo se desprendió y cayó en la pista. Cuando el Concorde aceleró hasta 325 km/h, una de sus llantas golpeó el trozo de metal. La llanta explotó y arrojó un pedazo de hule de 4,5 kg que golpeó con una fuerza de una tonelada el ala. Las alas del avión solo están diseñadas para resistir un golpe de un objeto de 1 kg a 300 km/h (300 kg-fuerza).

El golpe creó una onda expansiva en el ala, lo que abrió una tapa de combustible, y esto hizo que el combustible saliera. Éste se derramó en los motores izquierdos causando la pérdida de potencia que observó el capitán.

Otro desecho de neumático cortó los cables del tren de aterrizaje izquierdo trabándolo. Los cables crearon chispas que encendieron el combustible en los motores. Comenzó el incendio, como el piloto no podía abortar el despegue, intento dar la vuelta a una pista cercana, pero el incendio de más de 1000 °C empezó a fundir los soportes del ala y finalmente colapsó.

El Concorde terminó su era de servicio, después del accidente y se comenzó un programa de retiro de las pistas. El 26 de noviembre de 2003, se realizó el último vuelo del Concorde, realizado por un avión de British Airways, registrado G-BOAF. No volvieron a volar no solo por el accidente sino porque los vuelos en el avión se hacían cada vez más caros y era también muy caro su mantenimiento.


El Concorde es un avión jet supersónico que fue explotado extensamente de forma comercial. Fue construido por los fabricantes europeos BAC (British Aircraft Corporation) y Aérospatiale. Ha sido el segundo avión supersónico comercial, ya que el primero fue el Tu-144. Al mismo tiempo que Francia e Inglaterra se unían para hacer el proyecto del Concorde, Estados Unidos también tenía su propio proyecto supersónico, el Boeing 2707 pero nunca llegó a elaborarse por los altos costos de producción y pocas probabilidades de ventas.

Al final de el año 1950, las compañías aeronáuticas Inglesa, francesa, estadounidenses y soviéticas coinciden en querer construir el primer avión civil supersónico.

La francesa Sud Aviation y la inglesa Bristol Aeroplane Company construyen respectivamente el Super-Caravelle y el Bristol 233. Ambas empresas recibieron sendas ayudas económicas por parte de sus respectivos gobiernos, que querían afirmarse frente a la dominación aeronáutica estadounidense. En los años 1960 los dos proyectos se encontraban en una fase bastante avanzada, pero el alto costo de los aparatos hizo que los gobiernos les pidiesen colaborar. Por lo tanto, el proyecto de desarrollo del futuro Concorde fue más un acuerdo internacional franco-británico que un acuerdo comercial entre los constructores.

El acuerdo de cooperación, cuyas discusiones se prolongaron durante más de un año, fue firmado el 29 de noviembre de 1962. BAC (Bristol Aeroplane Company) y Sud Aviation se repartieron los costes del aparato en sí mismo; al igual que Rolls-Royce y SNECMA para construir el reactor derivado del Olympus británico y bautizado Olympus 593. En realidad los ingleses trabajaron en el modelo que se utilizaría para los vuelos trasatlanticos, mientras que la fabrica francesa trabajaría con los destinados a tramos medios. El consorcio recibió pedidos para la fabricación de más de cien de los nuevos aviones de línea. Los principales clientes fueron las principales líneas aéreas de la época: Pan Am, BOAC y Air France. Cada uno pidió seis aviones Concorde.


El Concorde realizó la primera prueba de vuelo sobre la ciudad de Toulouse el 2 de marzo de 1969 bajo la dirección de André Turcat, y con la ayuda de Jaques Guignard, Henri Perrier y Michel Retif. La duración fue de 29 min. Alcanzó por primera vez velocidades supersónicas el 1 de octubre de ese mismo año, llegando un año más tarde hasta el Mach 2.

Dado que el programa de ensayos de vuelo de la versión de desarrollo 001 avanzaba sin incidentes, el 4 de septiembre de 1971 comenzaron las demostraciones destinadas al público general. El 2 de junio de 1972, el segundo prototipo (002), hizo sus demostraciones en el Medio y Extremo Oriente. Éstas ocasionaron un aumento de pedidos de fabricación del avión, ya que 16 compañías aéreas, de las cuales ocho estadounidenses, pidieron 74 aviones.

El 21 de enero de 1976 se inician los primeros vuelos comerciales en las rutas Londres–Bahrain y París–Río de Janeiro.

Sin embargo, una combinación de factores que incluyeron la crisis del petróleo de los años 1970, las dificultades financieras de las compañías aéreas, el accidente del competidor soviético Tupolev Tu-144 e incluso problemas ambientales, como el sonido del «bum» supersónico, hacían reticentes a las autoridades estadounidenses a permitir el aterrizaje de esos aparatos en su territorio (el mercado más rentable). Pese a que posteriormente Estados Unidos autorizó los vuelos supersónicos de pasajeros el mal ya estaba hecho y compañías como TWA o Pan Am cancelaron sus pedidos[1]. Air France y British Airways se convirtieron en los únicos compradores.

En mayo de 2003 y después de 27 años de historia el Concorde dejaba de volar. Coincidiendo con el centenario del vuelo inaugural de los hermanos Wright, Air France puso fin a los vuelos supersónicos del Concorde.

El avión dejo de estar en servicio debido a que los vuelos eran caros y también el mantenimiento del avión. Ademas el 25 de julio del año 2000 a un concorde de Air France despegando se le incendio un depósito del ala al pisar una chapa que había sobre la pista con una de las ruedas, haciendola saltar y golpear fuertemente el mismo, lo que hizo que se estrellara contra un hotel; hubo 113 muertos. El accidente, y el hecho de que los vuelos salían demasiado caros, acabaron con el Concorde.

Los coleccionistas han hecho sus ofertas y todo el mundo pretende ahora un recuerdo del famoso modelo de avión. British Airways se ha beneficiado mediante la subasta del desguace controlado de sus aparatos.


Características generales
Tripulación: 9
Capacidad: 92-120 pasajeros
Carga: 11.340 kg ()
Longitud: 62,10 m ()
Envergadura: 25,55 m ()
Altura: 11,40 m ()
Superficie alar: 358,25 m² ()
Peso vacío: 78.700 kg ()
Peso útil: 111.130 kg ()
Peso máximo de despegue: 185.070 kg ()
Planta de poder: 4× turborreactor Rolls-Royce/SNECMA Olympus 593
Empuje normal: 140 kN (32.000 libras) de empuje cada uno.
Empuje con postquemador: 169 kN (38.050 libras) de empuje cada uno.


Combustible:
Capacidad total: 119.500 l (95.600 kg)
Consumo: 25.629 l/h
Rendimiento
Velocidad máxima operativa (Vno): Mach 2,23 (2.405 km/h) record establecido el 23 de marzo de 1974
Velocidad crucero (Vc): Mach 2,02 (2.179 km/h)
Alcance en vuelo: 6.200 km ()
Techo de servicio: 61.000 pies (18.300 m)



BAC Sud-Aviation Concorde
Tipo transporte comercial supersónico
Fabricante Bristol Aeroplane Company y Sud-Aviation
Primer vuelo 2 de marzo de 1969
Introducido 21 de enero de 1976
Retirado Mayo de 2003
Estado retirado
Usuarios Air France
British Airways

Construidos 20
Coste unitario US$ 46 millones (1977)



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