El Berliet T-100, El Gigante francés


El Berliet T-100 fue en su tiempo el camión más grande del mundo, tan solo se fabricaron 4 unidades de este mastodóntico modelo, tres unidades fueron de morro y una de cabina avanzada denominada Tulsa, solo sobrevive una y se encuentra en la Fundación Berliet.

Diseñado y fabricado en un tiempo récord y con gran secreto, formó la gran sorpresa de los coches Show (y camiones) en París en 1957. Sus descomunales medidas hicieron que en su presentación se tuviera que adecuar una sala para que se pudiera ver.

Esta marca hoy desaparecida tiene el honor de haber realizado uno de los mejores camiones de toda la historia.


Sus dimensiones eran impresionantes, con 13,5 metros de largo y 4,8 metros de ancho, Poseía un motor turbodiésel de 600cv de fuerza y era capaz de llevar más de 6 toneladas.


Sus neumáticos tenían 2,40 metros de altura y fue diseñado para transportar equipo pesado por regiones desiertas o desprovistas de carreteras, tenía tres ejes motrices y alcanzaba un velocidad máxima de 40 km/h.


El tanque de combustible tenía una capacidad para 950 litros.

Disponía de aire acondicionado, cocina, nevera y un tanque de agua potable. A pesar de su tamaño, el gigantesco camión ejercía sobre el suelo una presión que no alcanzaba a un kilogramo por centímetro cuadrado, y para conducirlo no se requieria mayor esfuerzo que el necesario para guiar un coche de pasajeros.



Historia de la marca Berliet

A los 15 años, Marius Berliet dejó los estudios para trabajar en la empresa de su padre, dedicada a fabricar cintas de sombrero. Dotado para la mecánica, enseguida desarrolló y construyó maquinaria para mejorar la productividad de la empresa. Cómo es lógico, pronto se sintió atraído por los coches e intentó construirlos. Su padre se opuso a la empresa, por lo que empezó a trabajar en sus horas libres. En 1894 construyó su primer motor, en 1895 el primer coche. Animado construye otro en dos años más. En 1899, su madre le presta el dinero necesario para alquilar un local y un operario. Sin dejar de trabajar en el negocio familiar de día, Marius Berliet trabajaba todas las noches construyendo coches. Poco más tarde, al fallecer su padre, cede la dirección de la empresa del mismo a su hermano para consagrarse a los coches. La empresa va creciendo, y debe cambiar de local varias veces. Absorbe las empresas Audibert y Lavirotte, otros pioneros del automóvil. En 1902 ya produce de 10 a 15 automóviles al més, con una plantilla de 250 personas.

El éxito en carreras y concursos de elegancia sumado a la robustez de sus chasis, convencen a la American Locomotive (USA) para adquirir licencias de fabricación. Con el dinero recibido, monta una nueva fábrica con todos los adelantos en Venissieux. Preocupado por la estética, fue de los primeros constructores en entregar coches completos, y no solo chasis para carrozar.

En 1906 construye su primer camión de 2 tm. y enseguida un autocar. Con una producción anual de más de 1.200 coches, decide abandonar la competición e impulsar la construcción de camiones.

Cuando estaba en su esplendor, estalla la primera guerra mundial. La fábrica se transforma para producir 10 tanques, 6.000 obuses y muchos camiones cada día. Con el fin de la guerra llegó la crisis. La calidad de los productos estaba fuera de toda duda, pero la gestión de Marius Berliet no. Destituido de la presidencia de su compañía a los 55 años, la nueva gestión reverdeció los laureles de Berliet.



En 1929 consigue volver a la gerencia, a tiempo para ver como aparece en Europa la mayor crisis de los tiempos modernos. Berliet, que equipa con motores diesel la mayoría de camiones de más de 5 Tm., consigue ir manteniéndose. Cuando la empresa empezaba a recuperarse, el estado francés dictó normas para favorecer el ferrocarril, que llegaban a prohibir la circulación de muchos camiones. Tuvo que reorientar el grueso de su fabricación a los coches para sobrevivir.


En 1938, Francia se empieza a preparar para una inminente guerra, y se ofrece a Berliet un jugoso contrato para construir obuses y camiones. Para hacer frente a la inversión en herramientas y materiales, solicita ayuda técnica y financiera. No solo se le deniega si no que se le anulan el contrato y le requisan la fábrica. La nueva dirección llega a prohibir a Berliet entrar en su propia fábrica. Con la nueva dirección, el contrato y las ayudas son aprobadas en el acto.


En 1940 cae el gobierno de Francia, pero no la zona de Lyon. Berliet recibe órdenes de construir para el ejercito alemán. Berliet pone toda clase de trabas, obliga a que se liberen sus empleados deportados y trabaja siembre al mínimo posible. Sin embargo, tras la liberación, Berliet es detenido por colaboracionista y su empresa nuevamente requisada. Pronto detienen también a sus cuatro hijos, que detentan la mayoría del capital.

En 1949, tras cuatro años de lucha jurídica, recuperan todos sus bienes. Pero Marius fallece sin llegar a ver este triunfo.

En 1967 fue vendida a Citroën.

En 1978 la adquirió Renault V.I., desapareciendo como tal. Durante algún tiempo parte de la producción militar conservó el nombre de Berliet.