18 marzo 2010

Ekranoplanos los Monstruos del mar Caspio


A finales de los años 60 un satélite de la CIA detectó la presencia de un extraño objeto que se desplazaba a toda velocidad sobre superficie del mar Caspio. En las aldeas del lugar, algunos pescadores kazajos decían haber visto una espantosa criatura que volaba sobre las aguas.


El satélite mostraba una sombra de dimensiones descomunales, que se movía con enorme facilidad en todo tipo de superficies; tan pronto se encontraba sobre la costa como cruzaba el mar a una velocidad endiablada. Sin saber aún de qué se trataba, los americanos empezaron a hablar del “monstruo del Mar Caspio”.




Años después, los servicios de inteligencia descubrirían que se trataba de un gigantesco aerodeslizador diseñado por los científicos soviéticos. Un híbrido entre el avión y el barco con 92 metros de eslora, 36 de envergadura y un peso aproximado de 450 toneladas.


El aparato había sido construido para aprovechar el denominado “efecto suelo”, el mismo que aprovechan las aves para planear sobre el agua. Se desplazaba a una altura indetectable para los radares a velocidades superiores a los 500 km/h. También era capaz de desplazarse sobre tierra, en superficies relativamente planas. Le bastaba aumentar ligeramente la potencia de sus motores para elevarse unos 300 metros, sortear todos tipo de obstáculos y lanzar sus misiles contra el objetivo.


El verdadero nombre de aquellos prototipos era el de "ekranoplanos", vehículos revolucionarios que combinaban las mejores cualidades de los hovercrafts y los aviones. En los siguientes años los soviéticos diseñaron diferentes modelos que les permitirían desplazar a largas distancias a centenares de soldados y carros de combate en un tiempo récord.


El ekranoplano (WSL, WiG Sea Launch) combina las ventajas de un barco, un vehículo terrestre y un aparato volador. Su velocidad sobre la superficie del mar se aproxima a la de un avión de transporte. Le importan poco las tormentas pues vuela fácilmente a dos metros de la superficie del mar, sabe deslizarse por el agua y hasta elevarse por las nubes.


Los ekranoplanos desplazan de 1,5 a 800 toneladas de agua, pueden cargar hasta 500 pasajeros y desplazarse a 5.000 kilómetros de distancia a velocidades de entre 500 y 600 km/h. Los modelos de carga pueden transportar hasta 350 toneladas, sea de derivados de petróleo, productos áridos o contenedores, que se transportan en tanques, bodegas o, si es necesario, en frigoríficos.


Aparte de trasladar a personas y cargamentos, ese maravilloso vehículo también puede servir para misiones tácticas, vigilancia costera y operaciones de salvamento.


Los ekranoplanos soviéticos aparecieron durante la Guerra Fría. Por aquel entonces, las dos superpotencias de la época, los Estados Unidos y la URSS intentaban aventajar al oponente por todos los medios y en todos los aspectos (económico, científico, técnico e incluso deportivo). Así, a comienzos de la década de 1950, el ingeniero soviético Rotislav Alexeiev, que trabajaba en la mejora de los hidroalas, imagina un nuevo tipo de aparato que solventará las limitaciones irresolubles de éstos, nada más y nada menos que un barco capaz de volar y solicita financiación para continuar con su investigación. Nikita Jrushchov, entonces máximo dirigente de la Unión Soviética, le concedió fondos ilimitados.

Para lograr la mejor forma posible, Alexeiev realizó cientos de modelos a escala, construidos con papel maché. Con ayuda de un tobogán los lanzaba a poca altura sobre el agua a fin de probarlos de forma empírica.



El Monstruo del Mar Caspio

Tras construir algunos prototipos, en 1966 se fabrica el ekranoplano KM. Los servicios de inteligencia occidentales, en estado de confusión e incapaces de averiguar la auténtica naturaleza del ekranoplano, dieron en llamar a estos objetos masivos y muy rápidos «Monstruos del Mar Caspio», ya que ésta era la región donde hacían sus evoluciones. El avión pesaba 544 toneladas, medía 106 metros de longitud y 42m de envergadura y era capaz de superar los 400 km/h. Sus diez motores dobryin vd-7 de 98KN cada uno, lo elevaban más de 30 centímetros sobre el agua pero no podía elevarse a más de 3 metros por riesgo a estrellarse. Podía hacer frente a olas de más de 5 metros sin ningún problema y se construyó para que sirviera como laboratorio volante para los científicos hasta 1980. Sin embargo el KM desaparecería en un accidente. Tras una ráfaga de viento que desestabilizó al aparato, el piloto, desobedeciendo las consignas de pilotaje del ekranoplano que le aconsejaban aproximarse a la superficie en caso de algún problema, optó —como habría hecho en el caso de tratarse de un avión convencional— por elevarse, el ekranoplano entonces pierde sustentación y se estrella contra el agua.


El Orlyonok

En 1972 se crea un nuevo ekranoplano, el Orlyonok o Орлёнок (que en ruso significa «la pequeña águila»). Mide 58 m de largo y sus alas son más finas que las del Monstruo del Mar Caspio. Está concebido para misiones de asalto. Su desarrollo fue apoyado por el Mariscal Dmitri Ustínov, Ministro de Defensa de la URSS. Inicialmente se planeó construir alrededor de 120 ekranoplanos A-90 Orlyonok que serían destinados a la Armada Soviética. Posteriormente se redujo su número a menos de 30 vehículos, con intención de ser incorporados a las flotas del Mar Negro y el Mar Caspio. Ustinov moriría en 1985 y el nuevo Ministro de Defensa, el Mariscal Sokolov interrumpió la financiación del programa. Se construyeron únicamente 3 ó 4 unidades, realizando su último vuelo en 1993.


El Lun

En 1980, aparece el Lun (o Лунь que en ruso significa «el autillo»). Con una capacidad de carga de 1000 toneladas, su misión consistía en transportar y lanzar bombas nucleares. Esta aeronave de 74 m sería la única de su clase, puesto que las reducciones presupuestarias sufridas por el ejército soviético obligaron a suspender el programa.

El Spasatel

Tras el accidente del submarino Komsomolets, que costó la vida de 42 marineros, la URSS comienza en 1989 la construcción del Spasatel (o Cпасатель, «el salvador»). Con capacidad para 500 personas, estaba destinado a ser un hospital volante para las tripulaciones de submarinos o navíos, pero jamás llegó a terminarse. Al contrario de lo que sucedió con otros ekranoplanos precedentes, su fuselaje aún se conserva.

El consorcio holandés-alemán VFW-Fokker construyó en la década de 1970 un prototipo llamado X 113 AM con alas en forma de delta y propulsado por un motor de hélice.


Ekranoplanos en la actualidad

Los 3 ó 4 únicos ekranoplanos A-90 Orlyonok construidos (con un renovado diseño del casco) y el único de la clase Lun permanecen en una base naval cerca de Kaspiysk.

Desde la desaparición de la Unión Soviética los ekranoplanos han venido construyéndose en los Astilleros del Volga, en Nizhny Nóvgorod, ubicados en las coordenadas 56°21′58.08″N, 43°52′14.26″E. El constructor aeronáutico ruso Beriev (conocido por sus hidroaviones y aviones anfibios) se encuentra desarrollando el Beriev Be-2500, un ekranoplano con el que se pretende lograr una capacidad de carga de 2500 toneladas (de ahí su denominación).

Actualmente, el constructor aeronáutico estadounidense Boeing, con su Proyecto Pelican, pretende construir un nuevo ekranoplano que sería la aeronave más grande jamás construida (casi duplica las dimensiones del actual poseedor del título, el Antonov An-225-Mriya). El ejército estadounidense está muy interesado en el proyecto dado su posible uso como un medio de transporte rápido de tropas y material militar a través de los océanos Pacífico y Atlántico.

Aunque de momento es sólo un proyecto conceptual, el desarrollo del avión pelícano propuesto por Boeing Phantom Works (división de investigación de la compañía Boeing) se convertiría en la madre de todos los aviones de transporte si llegara a despegar. Con una longitud mayor a la de un campo de fútbol americano (un largo de 152 metros), el avión pelícano tendría un tamaño que duplicaría al actual avión más grande del mundo, el ruso An225, y podría transportar cinco veces su carga útil (unas 1400 toneladas).

El proyecto es uno de los desarrollados por la compañía Boeing Phantom Works, que ya ha diseñado nuevas alternativas a los actuales aviones de transporte. Pensado para desplegar rutas de larga distancia con fines comerciales y militares, el avión pelícano sería ideal para el transporte transoceánico, y volaría tan bajo como 20 pies sobre el nivel del mar, tomando ventaja de un fenómeno aerodinámico que reduce la fricción y el consumo de combustible, al estilo de los viejos monstruos del Mar Caspio, los Ekranoplanos soviéticos.

Entre otros datos curiosos, el super avión contaría con un total de 76 neumáticos desplegados para distribuir su peso en tierra, y sería por supuesto, una alternativa mucho más rápida que los barcos de transporte, a una fracción del costo de los actuales vuelos comerciales. Con una carga útil de 1,5 millones de libras, el Pelicano podría volar 10000 millas náuticas por el agua y 6500 millas por la tierra. Como contrapartida, el avión pelícano tendría dificultades para operar en las pistas de aterrizaje convencionales.








































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