27 enero 2011

El beso del Hôtel de Ville-1950


Fotografia por Robert Doisneau

Esta hermosa foto, que data de 1950, está considerada como la más vendida de la historia, con unas 500.000 copias despachadas. Esto fue debido a la intrigante historia con la que fue descrita durante muchos años: según se contaba esta foto había sido tomada fortuitamente por Robert Doisneau mientras se encontraba sentado tomándose un café con su Rolleiflex en la mano.

Dicho fotógrafo acciono su cámara entre la multitud que caminaba frente a él y quedo grabada esta hermosa imagen de un par de amantes besándose con pasión mientras caminaban en medio de la muchedumbre. Esta fue la historia que se conoció durante muchos años hasta 1992, cuando dos impostores se hicieran pasar por la pareja protagonista de esta foto.

En 1939 Doisneau se alistó en la Resistencia francesa y sus fotografías sobre la ocupación y liberación de París dieron la vuelta al mundo. Terminada la guerra, trabaja junto con Cartier-Bresson y Capa. Se integra luego de por vida en la agencia de Charles Rado, Rapho. Fue un pionero en el arte de fotografiar a los personajes en sus lugares cotidianos: Giacometti, Sartre, Camus, Cocteau, Orson Welles, Juliette Gréco… “Mi foto es la del mundo tal como deseo que sea”.

En 1950, la revista Life encarga a la agencia Rapho un reportaje sobre los amantes de París. De ahí saldrá la serie Besos, y su obra más significativa, El beso del Hôtel de Ville. Un año después, Doisneau expone sus fotos en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, MOMA. Luego, durante años, su obra pasará inadvertida. Los años sesenta no son buenos para la fotografía. La prensa se aleja de la instantánea humanista y llega una nueva generación de fotógrafos que nada tienen que ver con los anteriores. En los ochenta, el mito Doisneau resurge y su obra conoce un éxito arrollador en todo el mundo. Sin embargo, París y los parisienses han cambiado. “Los fotógrafos se han convertido en algo sospechoso”, dice, “la magia se ha roto”.

En 1993 su Beso fue llevado a juicio. Una pareja afirmaba haberse reconocido en la imagen y reclamaban su porción del pastel. Hasta ese momento, Doisneau hizo creer que aquella era una instantánea improvisada, pero cuando empezaron a aparecer mujeres y hombres asegurando ser los amantes de la obra y planteando demandas de derecho de imagen, aquella mentira no pudo mantenerse. Françoise Bornet, la real protagonista de la foto junto a su novio de entonces, Jacques Carteaud, decidió descubrir su secreto y vendió la copia de su foto que le regaló Doisneau a un coleccionista suizo que pagó por ella 155.000 euros. Doisneau se fijo en la pareja mientras tonteaban en un café y les propuso posar para él: “No es una foto fea, pero se nota que es fruto de una puesta en escena, que se besan para mi cámara”, reconocería más tarde.

El 25 de septiembre de 1993, Doisneau tomó su última foto. El 1 de abril de 1994, a la edad de 81 años, morirá dejando un legado fabuloso, más de 450.000 negativos, que sus hijas Francine y Annette cuidan celosamente. Y dicen que no pasa un día sin que una foto del gran Doisneau aparezca publicada en algún lugar del mundo.
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