06 febrero 2011

Castellfollit de la Roca, Girona (Catalunya)


Fotografia por MorBCN

Castellfollit de la Roca es un pueblo de unos 1.000 habitantes y menos de 1 Km2 de superficie, hecho que lo convierte en uno de los municipios más pequeños en extensión de Cataluña. El pequeño término municipal está limitado por la confluencia de los ríos Fluvià y Toronell, entre los cuales se levanta la espectacular pared basáltica.

El perfil de la iglesia y de las casas que cuelgan sobre la pared basáltica, al borde del precipicio, se ha convertido en una de las imágenes más fotografiadas y pintadas de Cataluña; pero es también un magnífico mirador natural desde el cual pueden observarse los valles de los dos ríos.


Fotografia por Robert

La pared de basalto sobre la que se asienta el pueblo tiene más de 50 m de alto y casi un kilómetro de longitud, y es la consecuencia directa de la acción erosiva de los ríos Fluvià y Toronell sobre los restos de las corrientes de lava procedentes de las erupciones volcánicas que tuvieron lugar hace miles de años.

La lava, al solidificarse, da lugar al basalto, roca de gran dureza, que adopta diferentes formas según el proceso de enfriamiento, contracción y agrietamiento de la lava. Concretamente, la pared basáltica es fruto de la superposición de dos coladas de lava; la primera, con una antigüedad de 217.000 años, proviene de la zona de Batet y está formada por losas, mientras que la segunda, más joven, es originaria de los volcanes de Begudà, tiene unos 192.000 años y adopta formas prismáticas.


Fotografia por M.Angel Herrero


En Castellfollit existe la única cantera activa de basalto de todo el estado. Se trata de la cantera que actualmente, y desde el año 1929, explota la familia Ortiz. No obstante, las primeras noticias se remontan al año 1887.

Las aplicaciones que se dan al basalto extraído son, básicamente, dos: una es industrial (como roca antiácida) y la otra es doméstica y decorativa (chimeneas, pavimentos...). Un buen ejemplo de la utilidad del material extraído es el pavimento del casco antiguo del pueblo.



Fotografia por FèlixGP

El casco antiguo de Castellfollit de la Roca, de origen medieval, está formado por plazas y calles estrechas y umbrías. Las casas, en su mayor parte, están construidas en piedra volcánica.

En el extremo de la pared basáltica, donde se encontraba el antiguo cementerio del pueblo hasta el año 1961, año en que fue clausurado y trasladado a su ubicación actual, encontramos la plaza-mirador Josep Pla. Este balcón nos ofrece una espectacular panorámica y nos permite comprender la posición estratégica del pueblo y sus cualidades naturales para la defensa.


A un lado de la pared de basalto se encuentra la antigua iglesia de Sant Salvador, de la cual se tiene constancia ya en el siglo XIII. El edificio actual, remodelado en diversas ocasiones, es de estilo renacentista tardío, con un campanario de planta cuadrada con aberturas a cada lado y coronado por una cúpula adornada con pequeñas pilastras. Se conserva una ventana románica tardía y diversos sillares de basalto reutilizados.


Fotografia por Ferran


Etimológicamente hablando, nos encontramos ante dos versiones sobre el origen del nombre de Castellfollit de la Roca.

Una dice que está relacionado con la existencia de un castillo en la zona, y lo justifica diciendo que ya en el año 1096 se cita el nombre de "Kastro Fullit" y en otros documentos posteriores aparecen los nombres de "Castello-follito" y "Castro-follito". En lo referente a la palabra "follit", parece derivar del hecho que la construcción es laminada, es decir, realizada en pizarra. Teniendo en cuenta que en la zona no puede encontrarse este tipo de roca, se cree que el nombre se da por similitud con el basalto y sus bloques de columnas hexagonales.

La otra versión dice que no proviene de ninguna construcción militar edificada sobre la pared basáltica, sino de la silueta que forma la misma pared, ya que se parece a una gran fortaleza. En lo que se refiere a la segunda parte de la palabra -"follit"-, la vista nos muestra las formaciones de basalto como si fueran hojas alargadas, y de aquí el nombre de "castillo del follaje".

Recientemente se le ha añadido "de la roca" para evitar confusiones con los otros dos pueblos llamados Castellfollit que hay en Cataluña.



Fotografia por Adam Fowler

El Pont Trencat (puente roto) que se encuentra junto a la carretera tiene una larga historia de desgracias. El puente data de 1908, pero poco después de su construcción se vio que algunos estribos se asentaban sobre terrenos movedizos, hecho que provocaba la aparición de grietas, y por lo tanto fue necesario rehacerlo.
Posteriormente, al final de la Guerra Civil, los republicanos en retirada volaron el puente para impedir el paso a los nacionales. Hacía pocos meses que podía volverse a utilizar cuando las inundaciones de 1940 provocaron la desaparición de dos arcos. Éste fue el infortunio definitivo: no volvió a reconstruirse nunca más, sino que se optó por construir otro puente, el actual.



Fotografia por Ferran Cerdans Serra



Fotografia via

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