07 mayo 2011

Metropol Parasol de la Encarnación en Sevilla



Fotografia por David Franck

El Metropol Parasol, conocido popularmente como las Setas de la Encarnación es una estructura de madera con núcleo de hormigón ubicada en la céntrica plaza de la Encarnación de la ciudad de Sevilla, en la comunidad autónoma de Andalucía (España).



Fotografia por David Franck

Tiene unas dimensiones de 150 x 70 metros y una altura aproximada de 26 metros, y fue el proyecto ganador del concurso abierto por el Ayuntamiento de Sevilla para llevar a cabo la rehabilitación de la plaza en la que se ubica; su diseñador fue el arquitecto berlinés Jürgen Mayer.




Fotografia por David Franck

La estructura consiste en seis parasoles con forma fúngica de grandes dimensiones, cuyo diseño se inspira en las bóvedas de la catedral de Sevilla y los ficus de la cercana plaza del Cristo de Burgos.



Fotografia por David Franck


En su conjunto dispone de cinco niveles. El nivel superior alberga una plaza mirador y un trayecto panorámico (Sky Walks) que sobre plataformas recorre la mayor parte del conjunto.



Fotografia por
Fernando Alda




Fotografia por Fernando Alda


En el interior de los parasoles centrales, a 22 metros de altura, se sitúa un restaurante. Bajo los parasoles se ubica una plaza elevada, umbría y diáfana (Plaza Mayor) diseñada para albergar eventos de distinto carácter. A nivel de suelo se encuentra el actual Mercado de la Encarnación, junto con locales comerciales y de restauración.

Finalmente, el sótano alberga el museo Antiquarium, en el que se exhiben los restos arqueológicos hallados en el lugar.



Fotografia por
Fernando Alda




Fotografia por Fernando Alda




Fotografia por Fernando Alda


Fuente Wikipedia

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1 comentario:

Abelardo dijo...

Edificio, Monumento, Estructura?
Impresionante por su monumentalidad e innovador diseño, es como si un OVNI hubiera aterrizado en medio de el barrio de La Encarnación, lo único es que este objeto llego para quedarse.
Impresionante desde el punto de vista estructural y arquitectónico y en donde la ubicación acentúa la monumentalidad y el estilo que parecen invadir y desafiar el espacio que lo contiene. En contraste, el área del mercado me impresionó por la falta de creatividad en su diseño y en el uso de acabados.
Algo que llamo mi atención fue el ver como a escasos días después de su apertura la obra presenta signos de deterioración, especialmente en la pintura y como los intentos que se hicieron para remediar esas imperfecciones son obvios lo que me hace pensar en la calidad de la obra y de sus acabados y asimismo del costo y enormidad de mantenimiento que una obra así puede implicar.
Curiosamente mientras tomaba fotografías dos mujeres se acercaron a mí y me preguntaron: “¿ Le gusta?” a lo que conteste si…” Pues llévesela con usted, porque a nosotros no..” agregando: “… algo así no pertenece aquí, debieron haberla construido en un lugar abierto como en los terrenos de la exposición…” , estos comentarios me hicieron pensar en el impacto que una obra como esta puede tener no sólo en el contexto físico pero psíquico de una ciudad y sus habitantes.
Yo no sé si eventualmente esta obra llegará a ser un “icono” en Sevilla o si llegará a ser aceptada por sus habitantes pero si se que la ciudad ya cuenta con un innumerable número de obras que fácilmente superan la calidad artística, creativa y estructural del Parasol de La Encarnación.

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